domingo, 15 de mayo de 2016

Andares de una familia común

En el 15 de mayo, Día Mundial de la Familia, la mía  como tantas en Cuba que se desenvuelve normalmente, sin privilegios ni abundancia.
Como es común tiene que agradecerle mucho a las posibilidades brindadas por la Revolución, desde su triunfo el primero de enero de 1959, pese a que los desagradecidos no cesan de criticarla porque solo ven las aristas con mayores dificultades por las limitaciones económicas por dificultades internas y el férreo bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.

Hemos sabido aprovechar las oportunidades ofrecidas Salud y Educación, gratis, seguridad social y tranquilidad ciudadana, cuestiones envidiables en cualquier parte del mundo.
Mi esposa y yo somos máster, el hijo mayor ingeniero en Telecomunicaciones y el menor curso el quinto año de Medicina, sin costarnos ni un centavo.
En cuantiosas ocasiones hemos tenido que concurrir a instalaciones médicas a recibir servicios de altísimo valor por ser de los últimos adelantos científicos, pero en ningún caso nos han preguntado por el dinero para pagar, ni se han detenido a murmurar por el color negro de la piel o la ascendencia social.
Aunque a los tres que trabajamos, los salarios no nos alcanzan para lucrar ni para grandes pretensiones, pero sí para vivir con decoro y ciertas comodidades como computadoras, internet, auto, equipo de música, cámara fotográfica, radio-grabadora; casa amplia, amueblada y en satisfactorias condiciones constructivas. Además la vivienda está ubicada en uno de los mejores repartos de la ciudad y cerca de los hospitales, las terminales de ómnibus y ferrocarriles, las áreas deportivas, la Plaza de la Revolución, el centro de la ciudad y otros beneficios.
En conjunto, son comodidades comunes a muchas familias cubanas, que practiquen la racionalidad, el ahorro y el alto sentido de prosperidad para vivir en buenas condiciones como se permite en Cuba, pese a las limitaciones económicas.
La actual visita de Rainer (emparentada con el reciente Día de las Madres), que trabaja en La Habana,  nos da la posibilidad de compartir los cuatro en unión de su esposa, la holguinera Ana, con cobertura de alimentos y bebidas compradas con el dinero ahorrado cuidadosamente para la ocasión.
Como nuestro caso, la mayoría de los cubanos están acostumbrados a festejar en familia por muchas fechas.
Esta de ahora se incorpora como parte de la identidad de acogernos a las celebraciones mundiales para estimular a sectores, tradiciones y otras cuestiones importantes en el quehacer de los pueblos.


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