Con orgullo
los guantanameros afirman que poseen el único Zoológico de Piedra del mundo,
ubicado en una loma del municipio de Yatera, y que encanta a visitantes
foráneos y nacionales.
Hasta allí
llegamos un grupo de vacacionistas, muchos a refrescar momentos anteriores y
otros a disfrutar por primera vez de los atractivos.
Mi familia
como tantas quedaba maravillada a cada paso del recorrido; mientras, yo, que
venía por tercera ocasión, también volvía a emocionarme. Encontrábamos elementos
novedosos para fomentar la admiración por el exclusivo sitio.
Las
muchachas-guías que explicaban durante los dos kilómetros del itinerario
contribuían a incrementar los elogios al emblemático museo al aire libre,
inaugurado el 21 de diciembre de 1977, gracias a la ingeniosidad del destacado escultor
empírico Ángel Iñigo Blanco y de la
continuidad de su hijo con nombre homónimo.
Sus
argumentos influían en el conocimiento sobre el pintoresco lugar,
conformado por 426 piezas talladas en piedras calizas, en el mismo punto donde
las fueron localizando, y que según la magnitud de la roca y del animal
concebido, utilizó adecuadas herramientas para conformar la idea en el menor
tiempo posible y con la mayor aproximación a los rasgos físicos de cada
especie.
Cada
comentario alababa el alto poder creativo del artista para esculpir las obras
con tanta presión, desde las muestras en miniaturas hasta las de varios metros
de altura, y con reflejo de la fauna de todos los continentes.
En un
momento del animado trayecto, compartí criterios con la guía sobre el aporte de
Iñigo con obras para las entradas al motel El Cornito y el Parque Zoológico,
importantes centros al sur de la ciudad de Las Tunas, en la oriental provincia del
mismo nombre.
No faltaron
las emociones en el zigzagueante andar por el trillo entre esculturas y bajo la
arboleda de plantas frutales y maderables..
Los más
afortunados pudieron aliviar la sofocante y ascendente caminata saboreando exquisitos
mangos Toledo, encontrados a la vera de la vía.
Cargados de
conocimientos y halagos a los creadores y conservadores del emblemático
zoológico, nos despedimos amablemente en un caluroso mediodía de fines de
agosto.
Fuimos a
refrescar el ambiente a unos kilómetros con
un bailable en el Changuí de Pipi, en la capital del municipio de Yatera,
donde dicen los moradores que surgió el contagioso ritmo que luego llevaron a la
Loma del Chivo, en la ciudad de Guantánamo, donde se le dio vuelo e incremento
el arraigó en la población de la urbe, y la popular Orquesta Revé lo ha
extendido por el país y el mundo hasta
inmortalizarlo con un festival nacional con participación de famosos artistas.
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