domingo, 5 de febrero de 2017

Atención a la tercera edad

La marcha indetenible de la población tunera hacia la tercera edad, compulsa a la búsqueda de alternativas para la creciente atención a tal segmento con el concurso de instituciones y familias.

El  18, 3 por ciento de los más de 500 mil habitantes de Las Tunas sobrepasan los 60 años de edad y es destacable que el territorio tiene en 79 años la esperanza de vida, la mayor de Cuba, y superior a países del primer mundo.
No siempre las familias admiran la presencia de personas adultas, lo cual se advierte en tratos inadecuados.
Rumbo a tal realidad, en cumplimiento a las proyecciones nacionales, en este territorio oriental se aplican diversas medidas para corresponder con tan necesaria atención.
Educación y Salud, Trabajo y Seguridad Social, Deportes y Comercio encabezan las institucionales responsabilizadas con atenciones distinguidas.
Educación despliega un programa fundamental en la preparación de estas personas, que incluye hasta el nivel universitario o la prolongación en maestrías y doctorados.
La labor de Salud se extiende por todo el sistema de instalaciones con énfasis en casas de abuelos y hogares de ancianos, con nueve centros..
 El doctor Luis Manuel Pérez Concepción, director provincial de Salud en Las Tunas, indicó que para el presente año se prevé abrir dos hogares de ancianos; uno en Jobabo, y otro en la comunidad de Omaja, ubicada en el municipio de Majibacoa. Además se realizará la apertura de una casa de abuelos para la cabecera provincial, en la que por primera vez en el territorio se atenderán ancianos con discapacidades mentales
La Dirección de Trabajo es la encargada de viabiliza la asistencia social a fin de que nadie quede desamparado.
Una red de mercaditos de la familia en pueblos y comunidades rurales permite ofertar comidas a bajos precios para ayudar a viejitos con escasas entradas monetarias en las  familias.
En los profesionales de Deportes hay una alta cuota de consagración en el reforzamiento de ejercicios físicos a los ancianos a través de los círculos de abuelos diseminados por toda la geografía, cuestión vital que ayuda a la recreación sana y a la ejercitación del cuerpo para elevar la calidad de vida y limitar las enfermedades.
Frente a todo este esfuerzo estatal, no siempre hay correspondencia con familias, que consideran estorbos a sus miembros de la tercera edad.
De cualquier manera, está planteado el reto para instituciones y familias, que no deben desmayar en el reforzamiento de la atención a las personas que pasan de 60 años.





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