viernes, 2 de junio de 2017

Entrada no deseada

Sin deseos, ni apuros, entramos en la etapa de la temporada ciclónica, que en Cuba está enmarcada del primero de junio al 30 de noviembre.
Nadie prefiere este período por las enormes posibilidades de ser visitados por huracanes de grandes dimensiones.

Según Alexei Moreno Borges, especialista del Centro Meteorológico en Las Tunas, para la temporada ciclónica se prevé la formación de 10 organismos, seis de los cuales pueden llegar a ser huracanes.
Ante tal realidad, como cada año instituciones, organizaciones y la población han realzado respectivos entrenamientos con el fin de estar lo mejor preparado posible para enfrentar a un evento de grandes proporciones.
Puntualmente se han limpiado márgenes de ríos, arroyos y cañadas para que probables crecidas no tengan impedimentas para transitar libremente hacia sus destinos.
Igualmente se han destupido alcantarillas, tragantes y otros desagües para evitar inundaciones en zonas céntricas.
Podas de árboles y restablecimientos de redes eléctricas han estado entre las medidas, que han tenido en cuenta las experiencias acumuladas de los últimos huracanes Ike y Paloma, que nos ocasionaron enormes daños en el 2008. De allá hasta hoy, arrastramos las secuelas de más de 80 mil viviendas dañadas, de las cuales aún quedan más de siete mil familias sin hogares potentes, pues esperan por esa posibilidad en facilidades temporales.
La población, que reside en hogares con cubiertas ligeras, ha desarrollado acciones de refuerzo o localizo materiales como arena en sacos para mantenerlos a la vista, con el fin de utilizarlos en caso de una catástrofe atmosférica.
También se ha puntualizado con dueños de casas resistentes en las comunidades más lejanas con la finalidad de evacuar vecinos con hogares frágiles.  
Asimismo se han concretado lugares altos en caso que haya que trasladar ganado de las zonas de probables inundaciones.
Las precisiones se han extendido a los organismos que poseen antenas, casas de cultivos, molinos de viento y otros recursos que puedan dañarse con el paso de fuertes vientos.
En resumen, se han puntualizado las cuestiones más generales para que nadie sea sorprendido por abundantes lluvias y fuertes rachas de viento.


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